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Cangrejos contra las caries - BBC - Reino Unido Septiembre de 2002 Un grupo de investigadores de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, sostiene que una pasta dentrífica hecha del caparazón del cangrejo podría reducir las infecciones dentales y las visitas al dentista. La crema dental contiene una sustancia química pegajosa que, al colocarse sobre los dientes y encías, puede matar las bacterias que producen caries y otras enfermedades bucales. El agua rompe las partículas, permitiendo que éstas liberen triclosano, una sustancia química antimicrobiana. Las partículas están hechas de chitosan, una sustancia derivada del chitin, que es el principal componente de las caparazones de cangrejos y escarabajos. Los investigadores esperan que el dentrífico esté a la venta en menos de un año. Protección todo el día Los investigadores mezclaron las partículas en una base de glicerol, el material esencial de que están hechos las cremas dentríficas. Los científicos consiguieron resolver problemas como por ejemplo hacer que el triclosano, que no es soluble en agua, se mezclara con las partículas, asegurándose también de que éstas fuesen del tamaño correcto. Las pruebas de laboratorio mostraron que las partículas pueden mantenerse adheridas a los tejidos hasta dos horas. Los investigadores esperan que se aumente la protección a 24 horas. El doctor John Smart, quien desarrolló la crema dental con la estudiante de doctorado Sandra Kockisch dijo que "la idea es encontrar una forma de mantener el agente terapéutico en la cavidad oral por mucho más tiempo". "La gente no está especialmente interesada en geles y los enjuagues bucales no se mantienen por mucho tiempo en la boca. Sin embargo, todo el mundo usa pasta de dientes", señaló Smart. La Asociación Dental Británica respondió con cautela a la investigación, señalando que hacía falta saber más sobre la pasta. "Seguimos recomendando a la gente que se cepille los dientes dos veces al día con una pasta de dientes de buena calidad, a base de flúor".
Efectividad de los dentríficos de baja concentración en flúor y fundamento científico para su utilización en niños de corta edad - Publicado en DentisNet - España - Julio de 2002 El cepillado con dentífrico fluorar es una de las mejores y más extendidas medidas de protección frente a la caries dental en la edad pediátrica. Los niños menores de 6 años pueden inferir hasta un tercio del dentífrico que utilizan (suponiendo que se cepillen los diente 2-3 veces al día). El periodo de riesgo de desarrollo de fluorosis en dientes anteriores (los mas expuestos, estética) va desde el nacimiento hasta los 6 años, con un periodo critico entre los 22-26 meses. Frente a la problemática, que puede acontecer, existen dos acciones que permiten utilizar dentífrico fluorado desde corta edad minimizando la ingesta de flúor: 1) utilizar cantidades mínimas de dentífrico (0,25 gr. de dentífrico = cantidad de un guisante) y, 2) utilizar dentríficos de baja concentración en flúor, pero que produzcan efectos positivos para la salud. De la revisión bibliográfica que realiza la Profesora Manau, podemos de modo práctico recomendar: a) En menores de 6 años dar una concentración menor de 1.000 p.p.m, entre 500-550 p.p.m., aunque es cierto que sabemos que a mayor concentración menor es el aumento de caries, también lo es el de fluorosis (a esta concentración es activo contra caries y disminuimos el riesgo de fluorosis); no olvidar valorar el riesgo real de caries en relación con concentraciones y, B) en mayores de 6 años, recetar un dentífrico de 1.000-1.100 p.p.m. de flúor o mayor dependiendo de patología (riesgo) y edad.
Oniocofagia frente a la estética dental - Publicado en Odontólogos -Colombia La onicofagia o mordisqueo de uñas es un hábito patológico muy común en infancia y edad juvenil que influye negativamente en la estética dental y desarrollo esquelético. Es de gran interés para odontologos generales, especialistas y pacientes el aspecto estético de la dentición. La continua y reiterativa manía ocasiona desgaste prematuro de los incisivos centrales superiores. Los microtraumatismos que el mordisqueo ocasiona en las mucosas labiales hacen que la patología infecciosa (herpes, labios cortados, aftas,...) sea más frecuente en estos pacientes. Así mismo, la estética de las manos se ve afectada por la presencia de uñas escasas e irregulares. La onicofagia constituye una preocupación para los padres de niños y adolescentes. FIGURA 1.- Imagen típica de un paciente con onicofagia. Nótese la alteración de tejidos periungueales La psicología moderna emplea técnicas de modificación de conducta para el tratamiento de la onicofagia. FIGURA 1 bis.- Abrasión de dientes centrales superiores por el hábito, con alteración de la estética dental El conductismo es una corriente de la psicología científica que centra su atención en el estudio del binomio estímulo-respuesta siendo la conducta el objeto de estudio y la observación el método experimental. Presentaremos en este trabajo un nuevo método de enfoque odontológico como apoyo a la terapéutica psicológica conductual, de fácil aplicación por el odontólogo general, que resuelve con efectividad en un corto espacio de tiempo el problema de la onicofagia y evita la progresión de sus indeseadas y múltiples alteraciones psicológicas, infecciosas y estéticas. Introducción La onicofagia, del griego onyx – uña – y phagein – comer -, se define como una costumbre de “comerse o roerse” las uñas con los dientes, pudiendo provocar heridas en dedos, labios y encías así como el desarrollo de diversas infecciones. Representa a veces una costumbre viciosa contraída desde pequeño y en otras ocasiones es sintomática de una afección neuropática. La succión de dedos y la mordedura de uñas son ejemplos cotidianos y comunes de hábitos pautados de desarrollo. Suelen considerarse reacciones automáticas que pueden manifestarse en momentos de estrés, frustración, fatiga o aburrimiento (fig. 1). La mordedura de uñas coincide habitualmente con la succión de los dedos de modo que aquella sucede a esta en el tiempo. Generalmente los afectados se muerden todas la uñas. La incidencia de la onicofagia es excepcionalmente elevada. Hay igualdad respecto a sexos aunque las mujeres parecen más preocupadas por el problema estético por lo que buscan ayuda en mayor número que los hombres. Las encuestas muestran que cerca del 45% de los niños durante la pubertad, alrededor del 25% de los estudiantes universitarios y más o menos el 10% de los adultos mayores de 35 años se muerden las uñas compulsivamente. La génesis de la mordedura de uñas asume que la mayoría de los afectados presentan la consecuencia de un comportamiento que no se extinguió convenientemente en su momento a los dos o tres años, cuando el niño se chupaba el dedo. Autores como Meneghello consideran que la onicofagia, a diferencia de la succión del pulgar, puede ser indicadora de algún conflicto emocional que debe alertar al médico. Hay un aumento constante en la prevalencia de la mordedura de uñas en los niños hasta los 12 años. Hacia el final de la adolescencia quizá el 25% siguen mordiéndose las uñas. Una minoría de personas siguen estando aquejadas por este hábito a lo largo de toda su vida. La onicofagia en las formas agudas puede dañar el lecho ungueal y la matriz. También puede complicarse con verrugas periungueales y padrastros. Infecciones bacterianas y virales en labios y mucosa oral así como alteraciones de la estética de los dientes, por abrasión, erosión, astillamiento y malposición, están presentes. En cuanto al tratamiento es esencial que el sujeto esté dispuesto a abandonar el hábito. Es típico el cuadro en la consulta de psicólogos y psiquiatras del paciente mordedor de uñas que relata preocupación por la estética de sus manos y que ha intentado en repetidas ocasiones abandonar el hábito sin lograrlo, acudiendo a todo tipo de terapias: unturas amargas, ansiolíticos,... Cuando se da una enfermedad emocional obvia, el terapeuta debe atender estreses vitales urgentes y apremiantes. El conductismo es una corriente de la psicología científica que centra su atención en el estudio del binomio estímulo-respuesta. Pretende una psicología como ciencia objetiva, siendo la conducta el objeto de estudio y la observación el método experimental. Watson establece las bases teóricas de los planteamientos conductistas esbozando técnicas de tratamiento. Posteriormente otros autores han desarrollado el método práctico (Dr. V.J. Rubio. Dpt. Psicología Biológica y de la Salud. Universidad Autónoma de Madrid. ref. internet 2) La terapia de modificación de conducta ha sido utilizada ampliamente en el tratamiento de la onicofagia y es considerada la técnica más exitosa hasta el momento. Bayés le adjudica una tasa de éxito entre 80 y 85%.Anteriormente ha sido utilizada la farmacoterapia, terapias aversivas, autodominio, prácticas negativas,... Tratamientos comúnmente conocidos han sido empleados: impregnación de los dedos con sustancias amargas, capuchones de dedos, entablillamiento del pulgar o del codo,... Materiales y métodos El tratamiento propuesto está diseñado para la colaboración entre el psicoterapeuta y el odontólogo. El primero pondrá en marcha, tras el análisis de las causas que han llevado al hábito onicofágico, la terapia de modificación de conducta. El odontólogo fabricará el dispositivo que describimos y lo controlará en visitas sucesivas. La comunicación entre psicólogo y odontologo será fluida a lo largo del proceso. Es esencial que el sujeto esté dispuesto a abandonar el hábito. Tomaremos unas impresiones de alginato de los maxilares del paciente. En laboratorio se fabricará una placa rígida termoplástica de 0.8 mm. se corre un modelo del maxilar superior. FIGURA 2.- Férula sobre modelo. Totalmente escotada por mesial y distal Se recorta la placa hacia mesial desde primer premolar de un lado a primer premolar del cuadrante opuesto. Distalmente liberaremos a partir de los primeros molares (figs. 2, 3). Obtendremos finalmente una férula parcial de levantamiento de mordida que cubrirá premolares y primeros molares de ambas hemiarcadas. Preservaremos el segmento palatino para dar solidez al conjunto. FIGURA 3.- La férula anterior en vista lateral. Cubrimos premolares y primer molar Una vez posicionada la férula en boca del paciente, queda una mordida abierta anterior que impide el contacto de dientes y el mordisqueo de uñas. (figs. 4, 5, 6, 7). FIGURA 4.- Férula en boca: se aprecia el levantamiento de la mordida impidiendo el contacto del grupo anterior. Obsérvese la pérdida de esmalte en el incisivo central por el contínuo microtraumatismo al mordisquear. En nuestra experiencia el aparato diseñado no impide la comunicación normal de los pacientes. Esto constituye un avance importante pues anteriores procedimientos (capuchones de dedos, entablillamiento del codo,...) son incompatibles con la relación social, cuestión fundamental como causa de fracaso terapéutico. El uso es continuado, incluso en horas de sueño, únicamente quitándolo para comer. FIGURA 5.- Férula en boca. Vista frontal. mordida abierta anterior que impide el mordisqueo. Se aprecian las zonas de desgaste y abrasión en incisivos. No hemos observado alteración oclusal ni signos de disfunción temporo-mandibular hasta el momento en el curso de los casos tratados, dado la brevedad del uso de la placa con el método que proponemos (3 a 4 semanas). No obstante, un estudio estadístico será necesario. Pensamos que de afectar ocasionalmente la oclusión céntrica los cambios serán livianos, solucionables con un mínimo equilibrado anterior y posterior al tratamiento (Dr. Larena Avellaneda). ref. internet 1. FIGURA 6.- Visión lateral del mordisqueo. FIGURA 7.- La foto anterior pero con la férula en boca. Es imposible el mordisqueo. Hay que advertir al paciente, que tras el cese del hábito las uñas y tejidos periungueales deben restablecer su condición normal paulatinamente. Los tejidos traumatizados durante años requieren un tiempo mínimo para ofrecer una morfología sana. A las 8 semanas hay una buena apariencia pero las uñas son todavía blandas. Normalmente se da un lapso de catorce semanas para recuperación de tejidos. (fig. 8). FIGURA 8.- Al mes de instaurada la terapéutica. La uña ha crecido, los tejidos periungueales han sanado. Compara con figura 1. Resultados . Se trata de una serie de ensayos experimentales sin valor estadístico. . Hemos manejado varios casos con resultados positivos. . El método exige la colaboración estrecha entre dentista y psicoterapeuta. . Lo casos tratados se corresponden con recidivas por fracaso de terapias anteriores. La mejoría es significativa desde las primeras sesiones tanto objetiva como subjetivamente (los pacientes salen reforzados psicológicamente al lograr vencer el vicio). . Efectos colaterales no han sido observados. Conclusiones . La onicofagia es un hábito patológico con gran prevalencia en infancia y juventud. . La incidencia en estética dental y manual es evidente. . Conseguimos mediante un sencillo procedimiento un apoyo importante para la terapia conductual. Nuestro aditamento no dificulta la relación social de los pacientes haciendo posible un tratamiento continuado sin perjuicio de dicha relación. . Se trata de un método económico para los pacientes. . Supone una nueva arma terapéutica para el odontólogo general, lo que redundará en beneficios para el consultorio. . La técnica de aplicación es de fácil asimilación por auxiliares e higienistas. . Tratamos en este trabajo la presentación de una propuesta experimental para el tratamiento de la onicofagia que deberá ser ampliada en posteriores estudios de investigación. Por: L. M. ILZARBE. Médico estomatólogo Investigador asociado al Instituto CEEI, Parque Tecnológico. Paterna. Valencia. A. RIPOLL. Licenciada en Psicología Valencia. J. PEREZ-REYES. Médico odontólogo Práctica privada. Valencia. M. ALGORA. Silicom dental, laboratorio de prótesis dental Valencia.
GUÍA SOBRE LAS VACUNAS, LA TRANSMISIÓN Y LOS SÍNTOMAS DE LA HEPATITIS Dra. Natasha González. Ref. Revista Práctica Odontológica El personal odontológico enfrenta un riesgo mayor de exposición a la hepatitis que el público en general. La forma más común, la hepatitis B (VHB), se transmite con mayor facilidad que el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH); 18,000 trabajadores del campo médico contraen VHB cada año. En comparación con 25 casos de SIDA con relación laboral. Para prevenir la diseminación del VHB, tanto los dentistas como sus asistentes deben vacunarse y seguir los procedimientos para el control de infecciones. El vocablo hepatitis denota la inflamación del hígado por una infección con uno de los virus hepatitis. Estos incluyen al virus hepatitis A, VHB, no A, no B (virus de la hepatitis C, o VHC, y DELTA (D)). La hepatitis B es un padecimiento crónico, a menudo no diagnosticado. El virus HB puede sobrevivir más de una semana en sangre seca sobre una superficie contaminada. El periodo de incubación abarca seis semanas a seis meses. Casi 10% de los infectados se convierten en portadores; estos nunca presentan síntomas aunque portan el virus en la sangre. Los síntomas de la hepatitis B incluyen disminución del apetito, náusea, vómito, dolor articular o abdominal, malestar general e ictericia. El virus HB infecta el hígado en 6 a 10% de los adultos infectados. Si bien no hay curación conocida, se sabe que el interferón alfa-ab tuvo excelentes propiedades en algunos estudios. La transmisión del VHB y VHC es diferente; al igual que VIH, VHB posee dos métodos de transmisión: percutánea (a través de la sangre, jeringas, agujas contaminadas, etc.) y no percutáneo (mediante líquidos corporales, contacto sexual o infección prenatal). El riesgo de transmisión de VHB luego de una punción con agujas es 20 a 33%, en comparación con 1% de riesgo de adquirir SIDA, el virus HC también puede transmitirse por dichas vías, pero el contagio de los profesionales de la salud no es común. Sin embargo, el personal odontológico debe de suponer la presencia de VHC en la sangre y saliva; dicho virus también se transmite por transfusión sanguínea. Asimismo, la hepatitis B presenta un efecto económico importante, dado que las personas infectadas con VHB pierden en ocasiones casi dos meses de trabajo. L vacunación es una alternativa costosa. Antes de la vacunación, los individuos deben someterse a pruebas sobre la infección previa o al estado de portador. Los portadores y las personas ya infectadas no deben vacunarse. La vacuna impide la infección por VHB en 90 a 95% de los casos; las reacciones inmunitarias a la vacuna son mejores en gente joven y mujeres. El régimen usual consta de tres inyecciones, una inicial, la segunda después del tercer mes, seguida por otra de un mes, seguida por otra de seis meses más tarde. Se sugiere un régimen acelerado de inyecciones a 0, 1, 2 y 12 meses para quienes se puncionan con una aguja o sufren exposición ante líquidos corporales que se sospecha están contaminados. Engerix-B y Recombinax HB son las dos vacunas más disponibles en el mercado. La dosis usual de Engerix-B es 20 ug/ml para adultos normales; los pacientes en hemodialisis requieren dos veces esas dosis. Para Recombinax HB, es preciso administrar 10 ug/ml; su uso está contraindicado en personas inmunosuprimidas o en hemodiálisis. Se requieren dosis de refuerzo cuando las concentraciones de los anticuerpos descienden por debajo de 10mlU/ml, a menudo no antes de siete años posvacunación. No hay vacunas disponibles contra VHC. Se usó una forma de interferón recombinante alfa-2b para tratar la hepatitis C, pero aún no se cuenta con alguna curación.
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